09-enero-2026
Hacia un enfoque integral y personalizado
La Asociación Americana de Diabetes (ADA, según sus siglas en inglés) ha actualizado las recomendaciones de práctica clínica en diabetes, un documento de referencia internacional para profesionales sanitarios que se publica cada año en la revista científica Diabetes Care.
Este documento está basado en una revisión exhaustiva de la literatura científica, complementada con aportaciones de la ADA y de la comunidad médica internacional. En líneas generales, la actualización consolida un cambio de paradigma que ya venía perfilándose.
Más allá de la glucemia: determinantes sociales de la diabetes
Las personas que viven con diabetes, como ocurre con muchos procesos crónicos, conviven con toda una serie de factores que influyen no solo en el desarrollo, sino también en el manejo cotidiano de la patología. Por eso, la ADA incide en la importancia de evaluar la salud de forma integral: mirar más allá de los valores de glucosa, incorporando factores como la carga terapéutica, la adherencia al tratamiento, el acceso a recursos sanitarios y los determinantes sociales y económicos de la salud presentes en el entorno de la persona.
En esta línea, se recomienda incorporar el bienestar psicosocial como pilar estructural del abordaje, con cribado sistemático de distress (malestar emocional), ansiedad, depresión, miedo a la hipoglucemia o problemas de sueño.
Complicaciones y comorbilidades cardiometabólicas
En lo que respecta a las comorbilidades cardiometabólicas, la actualización de las recomendaciones para 2026 incide especialmente en priorizar fármacos con beneficio cardiovascular, renal y hepático demostrado, por encima del mero control de la glucemia, especialmente en presencia de obesidad, enfermedad cardiovascular, insuficiencia cardiaca o patología hepática metabólica.
Además, se especifica el reconocimiento de la obesidad como enfermedad crónica modificable, con objetivos de pérdida de peso clínicamente relevantes (>10–15%), apoyados en farmacoterapia y cirugía metabólica cuando procede.
Ampliación del enfoque preventivo
Las recomendaciones para 2026 amplían el concepto de prevención más allá de la aparición de la diabetes, apostando por la detección precoz y la intervención temprana a lo largo de todo el continuo de la patología.
En este contexto, se refuerza tanto el cribado de la prediabetes, la diabetes tipo 1 presintomática y las comorbilidades asociadas, como el uso de la tecnología digital con fines preventivos, para educación terapéutica en diabetes, autocontrol, apoyo comunitario y seguimiento remoto.
Mayor peso de la tecnología en la evaluación del paciente y en el tratamiento
La actualización habla de la integración formal de la monitorización continua de glucosa (MCG) en los objetivos terapéuticos, equiparando métricas como tiempo en rango, tiempo bajo rango y tiempo sobre rango a la HbA1c para la toma de decisiones clínicas.
Los sistemas de administración automatizada de insulina se consolidan como opción preferente en diabetes tipo 1 y en un número creciente de personas con diabetes tipo 2 tratadas con insulina, sin establecer criterios restrictivos previos para su uso.
Derechos sociales y no discriminación
Otra incorporación de las recomendaciones se centra en el refuerzo de los derechos y la no discriminación, incorporando recomendaciones explícitas sobre empleo, educación, acceso a tecnología y adaptaciones en entornos laborales y sociales.

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