Entrevista a Sarah Almagro, campeona mundial en prone 2

20-enero-2026

Sarah Almagro: "El único límite es el que te pones tú, y solo está en tu cabeza"

Desde que, con apenas 18 meses, Sarah se lanzó a una piscina por primera vez, el deporte se convirtió en un imprescindible en su vida. Creció practicando múltiples deportes, desde la natación, judo, atletismo, baloncesto, hasta el fútbol y construyó su historia gracias a los valores que le inculcaron sus padres desde pequeña.

En su familia, la práctica deportiva era básicamente una obligación, un método con el que relajarse, desconectar, un entrenamiento tanto físico como mental.

Con esta filosofía y pese a las adversidades que la han acompañado, hoy es una campeona mundial en prone 2, una modalidad de surf adaptado a su condición actual, con la que ha conseguido subir al podio en cinco ocasiones, dos de ellas para recoger el oro.

En 2018 su vida dio un cambio de 360º, pero esta nueva situación no iba a ser un freno a su actitud y estilo de vida, fue desde ese momento que se ancló a la práctica deportiva para superar y mejorar su estado.

La historia de Sarah

En 2018, Sarah sufrió una meningitis meningocócica, una infección de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal que la mantuvieron 10 días en coma. Al salir de ese estado, Sarah fue recuperando las funciones de su organismo, pero una sepsis (infección que alcanza el torrente sanguíneo) había paralizado la función de sus riñones y necrosado parte de sus extremidades.

El resultado de este proceso fue la amputación de sus 4 miembros a diferentes alturas y la necesidad de un trasplante de riñón, el cual finalmente obtuvo de la donación de su padre en noviembre de 2019.

La cara b de los trasplantes es la necesidad del tratamiento con inmunosupresores, medicamentos que se utilizan en personas con trasplantes de órganos para evitar que su propio organismo “ataque” al órgano trasplantado generando un rechazo de este. Pero llegaron sus efectos secundarios, los cuales son frecuentes y bastantes graves y que pueden ser el aumento del riesgo para contraer infecciones, la hipertensión, hipercolesterolemia o la hiperglucemia.

Este último ha sido el caso de Sarah: apenas un mes después de su intervención de riñón fue diagnosticada con Diabetes postrasplante.

Según datos de la Sociedad Española de Nefrología, el 50% de los receptores de un trasplante renal muestra algún trastorno del metabolismo de la glucosa a los 3 años.

Después de todo el proceso médico que ha atravesado, Sarah tiene un propósito claro “actualmente mi objetivo es conseguir la profesionalización del surf adaptado, además, quiero que me vean como la deportista que soy y no como la amputada x4, trasplantada de riñón y con diabetes, porque estas cosas no me definen como persona, sino mis valores y mis principios”, asegura Sarah, que muestra una actitud inquebrantable ante esta situación.

Sarah es consciente de su condición, pero no supone un impedimento para ella. “Mi salud es frágil y seguirá cambiando. De hecho, es como una montaña rusa, con sus subidas y sus bajadas. Sé que, aunque todo vaya bien, en cualquier momento puede llegar el susto que me haga replantearme si estoy haciendo las cosas bien”, refiere Sarah al realizar un balance de su salud y expresa su deseo de que la ciencia siga avanzando de manera en que se reduzcan los efectos secundarios y poder mantener su trasplante de por vida sin otras comorbilidades.

Actualmente lleva una vida incesante en la que compatibiliza el deporte de élite, charlas, entrevistas, el cuidado de su salud e incluso una carrera universitaria, la cual ha finalizado recientemente.

Diabetes: algo más en su día a día

“La diabetes es el último de mis problemas. No me he supuesto un problema realmente, tan solo he aceptado que hay comidas que no me vienen bien en ciertos horarios, así que los adapto”, asegura Sarah, pero también recalca que su diabetes no es la habitual “mi diabetes viene de la medicación que necesito debido al trasplante, por lo que no es como una diabetes tipo 1 o 2 que son las más habituales”.

La relación de la diabetes con el ejercicio físico tiene un vínculo directo y Sarah lo aprovecha: “el deporte es buenísimo para ayudarme a la gestión de mi diabetes, además, me permite tomar más carbohidrato por la noche con este estilo de vida”. Su vínculo con el deporte viene desde pequeña, y aunque ha practicado varios, se decantó por el surf porque prefiere los deportes acuáticos.

También tuvo en cuenta que el surf “no es tan lesivo como otros deportes de tierra y es un factor importante por la fragilidad de mi salud desde el trasplante de riñón”, destaca Sarah. Su patología también determina sus horas de entrenamiento pues, aunque es una campeona mundial, considera que “impacta cuando declaro que entreno un máximo de dos horas en tierra y entorno a una hora en agua, pues forzar más dañaría mi riñón”, tiempo suficiente para coronarse con el oro hasta en dos ocasiones.

La actitud de Sarah ha sido esencial para conseguir todos sus logros y demostrar que “el único límite es el que te puedas poner tú, y solo está en tu cabeza”.

Artículo publicado originalmente en el número de enero-febrero de la Revista DiabetesFEDE.