05-enero-2026
La diabetes, especialmente la tipo 2, no solo afecta al metabolismo de la glucosa, sino que también puede tener consecuencias graves para la salud del hígado. Una de las principales preocupaciones es la esteatosis hepática metabólica (conocida también como hígado graso), una condición en la que se acumula grasa en el hígado.
Una relación bidireccional
Mientras que la diabetes aumenta el riesgo de desarrollar esteatosis hepática metabólica, la cual puede derivar hasta la cirrosis hepática, esta misma enfermedad puede empeorar el control glucémico, complicando el manejo de la diabetes.
Además de la progresión hacia la cirrosis, la diabetes y el hígado graso aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de hígado. Los pacientes con diabetes tienen el doble de probabilidades de padecer esta enfermedad en comparación con aquellos sin diabetes.
La clave está en la prevención y nuestro estilo de vida
El diagnóstico temprano es fundamental a través de chequeos regulares que incluyan ecografías hepáticas para evaluar la salud del hígado en personas con diabetes. Cambiar nuestro estilo de vida es crucial para mejorar esta situación: una dieta equilibrada y el aumento de la actividad física serán claves para cuidar nuestra salud hepática y general.
¿Cómo es vivir con la enfermedad?
Faustino Giménez, presidente de la Asociación Española de Enfermos y Familiares de Wilson, paciente de esteatosis hepática metabólica, enfermedad de Wilson y diabetes, comparte su experiencia:
Vivir con ambas enfermedades no es lo mismo. Ser paciente diabético supone convivir con una enfermedad silenciosa que va acortando, poco a poco, el período de buena calidad de vida. Tengo que llevar un control estricto de la medicación que tomo tanto para una enfermedad como para otra, y eso supone levantarse y acostarse pensando en la medicación, por lo que el día a día es complicado, a diferencia de personas que no cuentan con ninguna enfermedad.
Sin embargo, tengo claro que un buen y temprano diagnóstico puede ayudarte a mantener tu calidad de vida; esa es la clave. Por eso quiero enviar un mensaje a todas aquellas personas que sean o no diabéticas y/o pacientes hepáticas: hay que cuidarse mucho y, si no te sientes bien, acudir al sistema sanitario, porque la prevención es fundamental para un buen manejo de la enfermedad.
Conclusión
La diabetes y las enfermedades hepáticas (principalmente la esteatosis hepática metabólica) están estrechamente relacionadas y pueden influenciarse mutuamente. Es fundamental que los pacientes sean conscientes de los riesgos hepáticos asociados y trabajen en conjunto con sus profesionales de la salud.
En el mes de octubre se celebra, el día 30, el Día Mundial por el Cáncer de Hígado y desde la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos llevamos a cabo una labor de concienciación y sensibilización de esta enfermedad a lo largo de todo el mes, centrándonos en la importancia de la nutrición, el deporte, el cero consumo de alcohol y la actualización en torno al hepatocarcinoma.
Además, realizamos jornadas formativas dedicadas a nuestras asociaciones, las cuales son las que trabajan directamente con los pacientes. Por último, el día 30 solicitamos a las instituciones de todo el ámbito nacional la iluminación de edificios emblemáticos de color verde como símbolo de reivindicación de este día.
Artículo publicado originalmente en el número de noviembre-diciembre 2025 de la revista DiabetesFEDE.