Diabetes insípida: la diabetes no relacionada con la glucosa

30-enero-2026

¿Qué tienen en común y en qué se diferencian la diabetes insípida del resto de tipos de diabetes? Para responder a esta pregunta hablamos con Bárbara Palau Vidal, consejera General de coordinación institucional y movimientos sociales de la ONCE, quien, a raíz de una intervención quirúrgica en la infancia, fue diagnosticada con esta patología.

Por su nombre, puede parecer que hablamos de una tipología más de la diabetes mellitus que ya conocemos, como son la diabetes tipo mody, lada o gestacional, pero no es así. La diabetes insípida es una patología que, a pesar de compartir síntomas con el resto de los tipos de diabetes, no está relacionada con la glucosa sino con la función renal.

“Cuando la medicación no hace el efecto que debe, sueño que bebo agua y no me sacio”, asegura Bárbara Palau Vidal, consejera General de coordinación institucional y movimientos sociales de la ONCE, quien convive con la diabetes insípida desde hace años. Este sueño angustioso está relacionado son los síntomas principales de la patología: la eliminación excesiva de líquidos en forma de orina (poliuria) y una intensa sed.

A pesar de compartir síntomas, el origen de la diabetes insípida no tiene nada que ver con la glucosa en sangre ni con la resistencia a la insulina, sino por la falta de vasopresina, una hormona que controla la eliminación de agua a través del filtrado de los riñones. En el caso de la diabetes insípida de tipo central (el caso de Bárbara), encontramos una producción insuficiente de esta sustancia. En la denominada diabetes insípida nefrogénica, lo que se da es un problema en la respuesta renal ante dicha hormona. El resultado es el mismo en ambos casos.

Por su trabajo, Bárbara acostumbra a viajar mucho y acudir a eventos, actividades que puede desempeñar sin problema gracias a su medicación. “Si eres constante y sabes administrártela, puedes hacer una vida perfectamente normal”, resume. El tratamiento consiste en desmopresina, una hormona que actúa sustituyendo a la vasopresina para equilibrar la cantidad de agua y sales del organismo. Al controlar estos síntomas, también se protege los riñones y el hígado. 

Aun así, Bárbara recuerda la importancia de ser adherente con el tratamiento ya que, tan solo con omitir alguna dosis, los efectos no tardan en notarse. “Sentir tanta sed es una sensación muy desagradable que puede dificultar el día a día de cualquiera”, explica. “Puedes pasar un mal rato si no tienes acceso al agua que precisas y la posterior visita al baño”.

 

Un caso entre 25.000

La diabetes insípida está recogida entre las denominadas enfermedades raras, pues su prevalencia aproximada es de 1 entre 25.000 individuos. Puede producirse por causas hereditarias —tipología que se diagnostica con más frecuencia en bebés— o adquiridas, como es el caso de Bárbara.

Con tan solo 4 años, Bárbara había sido diagnosticada de un craneofaringioma. A pesar de ser benigno, este raro tumor cerebral puede afectar al nervio óptico y, como ocurrió en su caso, provocar pérdida de visión. “En ese momento, tanteaba los bordes de las aceras y escalones porque no los distinguía”, recuerda. Tuvo que ser intervenida.

Aunque le extirparon el tumor, este se encontraba en la hipófisis, glándula situada en la base del cerebro que produce una gran cantidad de hormonas indispensables para el desarrollo. Por ello, tras la intervención, su sistema hormonal se vio afectado. Esto le provocó hipotiroidismo y algunos otros problemas relacionados con las hormonas, siendo la diabetes insípida uno de ellos.

El problema con esta patología explica, viene cuando los síntomas no se detectan, ya que si no se administra la medicación adecuada se pueden producir desequilibrios electrolíticos o deshidrataciones graves. En su caso sí fue detectada a tiempo. Con un control y seguimiento adecuados, ha podido llevar una vida completamente normal, sin renunciar a su carrera laboral ni a sus metas.

Artículo publicado originalmente en el número de enero-febrero de la Revista DiabetesFEDE.